Sobre nosotros

Bounce sports

Nuestra historia

Bounce nació de la mano de 3 amigos belgas —Antoine, Maxime y Greg— que llevan más de 25 años jugando al tenis. Así que sí: venimos del mundo del tenis, pero desde hace un par de años también jugamos cada vez más al pádel. Si hay que organizar un partido de tenis o pádel, ¡contad con nosotros!

Pero no creamos Bounce (ni esta página) por eso. Lo creamos porque estábamos hartos de tirar tantas pelotas cada semana, mes tras mes, año tras año.

En aquel momento no sabíamos que estos deportes también contaminan y que cada año se fabrican cientos de millones de pelotas. Y ahí nació nuestra misión: hacer que el tenis y el pádel sean más sostenibles.

Bounce está creado por jugadores, para jugadores, que creemos que juntos podemos marcar la diferencia en nuestro deporte.

Bounce para jugadores

Decidimos crear el Bounce Tube —y, por cierto, somos los primeros en utilizarlo— para poder jugar con pelotas en mejor estado en cada partido. Como sabes, todo partido empieza con la misma pregunta: “¿Tienes pelotas buenas?”. Con el Bounce Tube, queremos que cualquier jugador pueda responder “SÍ”. Nuestro objetivo era crear el mejor presurizador del mercado (qué buena palabra, ¿verdad?). Para nosotros, “el mejor” significa: un diseño cuidado, fácil de usar y, por supuesto, realmente eficaz. Además, el Bounce Tube es increíblemente seguro: no hay riesgo de hacerse daño porque la tapa está fijada al tubo (así que nada de “efecto botella de champán”… lo sentimos).

Bounce para clubes

El Bounce Tube es nuestro primer producto y lo sentimos como nuestro bebé. Pero enseguida decidimos desarrollar otra solución pensada para los clubes. Al fin y al cabo, son quienes más pelotas consumen, y para nosotros era clave poder ofrecerles una alternativa. Por eso creamos el Bounce Pro, con una visión clara: que algún día, cada club lo use a diario.

Bounce para el planeta

Por desgracia, llega un momento en el que las pelotas quedan “muertas”. Ya no puedes jugar con ellas: la presión es demasiado baja y prácticamente no queda fieltro. Para nosotros era fundamental encontrar una solución —o incluso varias—.

Por ahora, recogemos y reciclamos pelotas de tenis en Bélgica para crear nuevas pistas deportivas. Nuestra ambición es reciclar el 95% de las pelotas. Hoy reciclamos alrededor del 5%, así que hay mucho margen de mejora… ¡y estamos listos para el reto!